El
objetivo principal del proyecto es
hacer un viaje mental a un futuro
posible de Internet.
Quiero
invitar al usuario que está
frente a la computadora leyendo estas
líneas, a realizar un viaje
utópico hacia el futuro. Concretamente
al futuro de Internet. Comenzaré
por explicar la realidad del mundo
contemporáneo.
Internet,
considerada la red de redes, es un
conjunto de ordenadores, o servidores,
conectados en una red de carácter
mundial, que comparten un mismo protocolo
de comunicación, y que prestan
servicio a los ordenadores que se
conectan a esa red. Concebida a finales
de la década de los 60 por
el Departamento de Defensa de los
Estados Unidos, exactamente la ARPA.
Se la llamó primero ARPAnet
y fue pensada para cumplir funciones
de investigación pero su uso
se popularizó a partir de la
creación de la World Wide Web.
La
World Wide Web (telaraña Mundial)
conocida también como: W3 ó
la web, es un sistema de arquitectura
cliente/servidor creada por el CERN
que permite la distribución
y obtención de información
en Internet basado en hipertexto e
hipermedia.
Para
navegar por la web es necesario utilizar
un navegador, una aplicación
software que permite al usuario recuperar
y visualizar documentos de hipertexto,
comúnmente escritos en HTML.
Tenemos
Internet, la W3 y un navegador, pero
hace falta un cuarto componente, que
sin él todos los anteriores
no funcionarían, el usuario.
Como si del tetraedro
de fuego se tratara, estos 4 componentes
deben existir para crear un flujo
de información, que por supuesto
enriquece el funcionamiento de cada
uno, con la experiencia que acumula
el individuo considerado como usuario.
Pero
que sucede si dicho usuario se desconecta
de la red, si decide apagar su computadora,
el tetraedro "electrónico"
se rompe y el flujo de información
se detiene. El usuario comienza a
acumular información en los
otros medios, y debe emplear a su
regreso, cierto tiempo en recuperar
todo aquello que se ha perdido mientras
no estaba presente, como puede ser
el correo electrónico.
Generalmente
los usuarios de Internet, utilizan
para comunicarse, cuando están
presente en el tetraedro "electrónico",
un Avatar. La palabra Avatar es un
término de origen sánscrito
(avatâra significa 'el que desciende'),
que en el marco del hinduismo se refiere
a la encarnación terrestre
de un dios, y en la red de redes,
representa al usuario como si de un
personaje tridimensional en los mundos
virtuales se tratara.
Alzando
la imaginación concibo la posibilidad
de mejorar el flujo de información,
utilizando lo que me atrevo a bautizar,
como Inteligencia Artificial
"virtual" (vIA).
La Inteligencia Artificial (IA) es
una rama de la Informática
que pretende desarrollar programas
en los que el ordenador desarrolle
conductas típicas de los seres
inteligentes. Denominamos por tanto
a la Inteligencia Aritificial "virtual"
como el sistema por el cual un individuo
virtual (Avatar) nos representa en
Internet mientras nosotros no estamos
presentes y que puede ser perfectamente
controlado.
Supongamos
un Avatar que representa a un usuario
cualquiera, y que mediante Inteligencia
Artificial "virtual" está
presente mientras el usuario tiene
desconectada su computadora, personificándole
en un mundo virtual, tomando decisión
y elaborando multitud de tareas previamente
programadas. Nuestro tetraedro "electrónico"
no perdería su totalidad, y
el flujo de datos sería constante,
enriqueciendo al usuario y al resto
del entorno.
Nuestro
yo-virtual, comenzará
a recibir instrucciones desde el dia
en que lo creamos, o lo adquirimos
a través de un pedido, constaría
de una programación básica
funcional, que le permitiera navegar
por la red de un lugar a otro adquiriendo
información de los contenidos
de las páginas web, un sistema
de comunicación contínua
con el usuario del mundo no-virtual,
un sistema de reprogramación
de funciones, un sistema de identificación
característico y un sistema
de configuración del perfil
totalmente customizable por el usuario.
Hagamos
todo esto utópico del todo,
imaginemos por la mañana a
primer hora, cuando comienza el flujo
rutinario de la vida de una persona,
un Avatar programado de manera sencilla
e intuitiva por el usuario, gracias
al esfuerzo de sus creadores, que
sin atender a ningún tipo de
licencia propietaria, facilitan y
distribuyen multitud de funciones
para que cada uno libremente pueda
añadirla, nuestro Avatar podría
hacernos la compra de los alimentos,
por poner un ejemplo, visitando primero
a nuestra nevera, la cual se comunicaría
con él, proporcionándole
una lista completa de productos que
contiene, la cantidad total de un
producto al ser adquirida (previamente
programada), y la restante (utilizando
sensores que midieran el peso), para
poder medir la necesidad de encargar
otro producto. Podríamos dedicar
nuestra atención a cualquier
otro tipo de pensamiento, y recibir
inmediatamente al llegar a nuestra
casa, un pedido con los nuevos artículos,
sin necesidad de preocuparnos nada
más que de programar nuestras
preferencias culinárias. Nuestro
Avatar viajaría a la web de
nuestro proveedor de alimentos, y
realizaría las compras de forma
virtual, así como el pago mediante
dinero electrónico y posterior
encargo de envío de las mismas,
confirmándonos de forma personalizada
y amigable la correcta ejecución
de sus tareas.
Imaginémos
a nuestro Avatar al que le hemos "dicho"
que nos vamos de viaje a un sitio,
enviándonos información
contínua y actualizada del
estado de las carreteras, los mapas
de ruta, el estado del clima, y deseándonos
un feliz viaje.
Con
un terminal móvil daríamos
ordenes inmediatas, y recibiríamos
la información que desearamos
por encargo. Con un constante movimiento
de datos, podríamos elevar
nuestras capacidades de movimientos
de datos, y hacer cuanto más
cabe, nuestra vida bastante más
cómoda.
La
cantidad de funciones que rondan en
mi ideario son multitud, y más
aún las que rebasan mi consciencia,
invito por tanto al lector a seguir
maquinándolas.
Ahora
mismo mi Avatar se encuentra observándo
al usuario...
"Sofista:
dícese del que hace profesión
enseñar la sabiduría"